Salmo 11
El Salmo 11 es una declaración de confianza en el Eterno. Aunque los malvados intentan destruir al justo, David reafirma que el Eterno, desde Su trono, observa y prueba a todos. Los malvados recibirán Su juicio, pero los justos verán Su rostro y serán recompensados.
1 Para el Director del Coro, [un Salmo] por David: En el Eterno he confiado; ¿Cómo podéis decirme vete de vuestra montaña como un pájaro?
2 Pues observa, los malvados doblan el arco, ya han preparado su flecha sobre la cuerda, para disparar en la oscuridad al recto de corazón.
3 En verdad, cuando los fundamentos se destruyen, ¿qué ha hecho el justo?
4 el Eterno está en Su sagrado Santuario, el trono del Eterno está en el cielo, Sus ojos observan, Sus pupilas examinan las acciones de los hijos de los hombres.
5 el Eterno pone a prueba a los justos, mas a los malvados y al que ama la violencia El odia.
6 El hará llover sobre el malvado ígneos carbones y azufre; un viento abrasador será su porción asignada.
7 Pues el Eterno es justo, El ama los actos justos; el recto contemplará Su rostro.
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Resumen del Salmo 11
El Salmo 11 es una expresión de confianza de David en Hashem en medio de la persecución y el peligro. Frente al consejo de huir de sus enemigos, David reafirma su confianza en que Hashem está en Su santo templo, observando desde los cielos y examinando a los justos y a los malvados.
El salmo destaca que Dios juzga a cada uno según sus acciones: los malvados recibirán castigo, mientras que los justos verán Su rostro. La visión de David se enfoca en el hecho de que la justicia divina prevalecerá, y los malvados no podrán escapar del juicio.
Puntos importantes del Salmo 11
- Confianza en Hashem: David rechaza el consejo de huir de sus enemigos, afirmando su confianza en que Hashem, quien está en Su trono celestial, es su refugio y protector.
- Hashem observa y juzga: El salmo resalta que Dios observa atentamente a los justos y a los malvados, y que Su justicia es inminente.
- Castigo para los malvados: Los malvados no escaparán del juicio de Hashem, y sufrirán las consecuencias de su maldad, mientras que los justos serán recompensados.
Comentarios de los Sabios sobre el Salmo 11
Rashi:
- «En Hashem he confiado»: Rashi explica que David declara que su confianza en Hashem es más fuerte que el miedo a sus enemigos, porque sabe que Hashem lo ve y lo protege.
Ibn Ezra:
- «Sus ojos ven, Sus párpados examinan a los hijos de los hombres»: Ibn Ezra comenta que Hashem está siempre observando a todos los seres humanos y que Su juicio es inevitable, ya que nada escapa a Su vista.
Radak:
- «Él aborrece al que ama la violencia»: Radak interpreta que este versículo muestra que Hashem no solo juzga las acciones visibles, sino también las intenciones y los deseos del corazón, castigando a aquellos que buscan hacer el mal.
Malbim:
- «Los justos verán Su rostro»: Malbim destaca que el mayor premio para los justos es estar en la presencia divina y experimentar la cercanía de Hashem como recompensa por su fidelidad y rectitud.
Comentarios rabínicos sobre el Salmo 11
- Talmud Bavli, Berajot 10a: El Talmud utiliza este salmo para ilustrar cómo los justos confían en la protección de Hashem incluso en tiempos de persecución. Los sabios enseñan que, como David, debemos confiar en que Hashem siempre está observando y actuando en nuestro beneficio.
- Midrash Tehilim 11: El Midrash enfatiza que la justicia de Hashem no solo se aplica a las acciones visibles, sino también a los pensamientos y deseos ocultos. El salmo nos recuerda que Dios, desde Su trono celestial, observa y juzga con rectitud.
Simbolismo cabalístico en el Salmo 11
El Salmo 11 está conectado con las sefirot de Guevurá (severidad) y Tiferet (belleza). Guevurá se manifiesta en la justicia de Hashem, que castiga a los malvados y protege a los justos. Tiferet, como equilibrio entre la misericordia y la justicia, se refleja en la confianza de David en que Hashem juzga con perfecta equidad, observando tanto los actos como las intenciones.
El trono de Hashem mencionado en el salmo se asocia con Maljut (reino), la expresión de la soberanía divina en el mundo. Hashem, desde Su trono celestial, gobierna con justicia y rectitud, asegurando que todo lo que sucede en la tierra se ajuste a Su plan divino.
El Salmo 11 y su relación con la Torá y el Tanaj
El Salmo 11 está vinculado a la justicia divina descrita en la Torá. En Deuteronomio («Devarim» דְּבָרִים) 32:4, se menciona que Hashem es «justo y recto», y este concepto se refleja en el salmo, donde David afirma que Dios observa a los justos y a los malvados, asegurándose de que todos reciban su justa recompensa o castigo.
También resuena con las enseñanzas de Salmos 33:13-15, donde se describe que «Hashem mira desde los cielos» y «contempla a todos los habitantes de la tierra», un paralelo directo a la imagen de Dios observando y examinando a cada persona desde Su trono celestial en el Salmo 11.
Costumbres y usos asociados al Salmo 11
El Salmo 11 es recitado en momentos de persecución o cuando uno enfrenta grandes desafíos, como una forma de reafirmar la confianza en la protección de Hashem. También es apropiado recitarlo cuando se enfrenta la injusticia, confiando en que Hashem es el juez justo que observa todas las acciones humanas.
Este salmo también es utilizado en contextos de oración comunitaria o individual, cuando se busca la justicia divina frente a las dificultades o persecuciones.
Lecciones del Salmo 11 para la vida práctica
- Confianza en Hashem en tiempos de peligro: Como David, debemos confiar en que Hashem nos protege y observa, incluso cuando enfrentamos amenazas o persecuciones.
- Dios observa y juzga a todos: El salmo nos recuerda que Hashem está siempre observando nuestras acciones y nuestras intenciones, y Su juicio es perfecto y justo.
- Esperanza en la justicia divina: A pesar de las injusticias que podemos ver en el mundo, podemos confiar en que Hashem juzgará a cada persona según sus actos, y los justos verán Su rostro.
Conclusión
El Salmo 11 es una declaración de confianza en la justicia y protección divina. David rechaza el miedo y reafirma su confianza en que Hashem, desde Su trono celestial, observa y juzga a todos con rectitud.
Este salmo nos recuerda que Dios siempre está atento a nuestras acciones e intenciones, y que Su justicia prevalecerá, castigando a los malvados y recompensando a los justos.
