Tehilim/salmos: Primer libro

lista de Capitulos del 1 al 41

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Introducción al Primer Libro de Tehilim (Salmos 1-41)

El Libro de Tehilim, una de las obras más queridas y recitadas dentro de la tradición judía, es una recopilación de cánticos, súplicas y alabanzas dirigidas al Creador. Los primeros 41 capítulos constituyen el primer libro de Tehilim, y abordan temas que van desde la confianza en Hashem en momentos de angustia, hasta la celebración de Su justicia y misericordia. 

Este análisis introductorio ofrecerá una visión general de los temas clave presentes en estos capítulos, agrupándolos por afinidad temática y proporcionando referencias a comentarios clásicos que han iluminado la comprensión de estos textos a lo largo de los siglos.

1. El Camino del Justo y el Malvado (Salmos 1-2)

Los dos primeros capítulos establecen el tono del libro, contrastando el destino del justo (צַדִּיק, tzadik) con el del malvado (רָשָׁע, rasha). El Salmo 1 presenta un retrato del justo que se deleita en la Torá de Hashem y encuentra éxito en todas sus obras, mientras que el malvado es como paja que el viento dispersa. Rashi comenta que la imagen del justo como un árbol plantado junto a corrientes de agua simboliza la vitalidad y estabilidad que provienen de la conexión con la Torá (Rashi, Tehilim 1:3).

El Salmo 2 aborda la rebelión de las naciones contra Hashem y Su ungido, revelando la inevitabilidad del triunfo divino. Según el Radak, este salmo profetiza sobre la era mesiánica, subrayando que la soberanía de Hashem prevalecerá sobre cualquier intento humano de derrocar Su orden (Radak, Tehilim 2:7).

2. Confianza en Hashem en Tiempos de Angustia (Salmos 3-7)

En los capítulos 3 al 7, David HaMelej expresa su confianza en Hashem mientras enfrenta persecuciones y amenazas. El Salmo 3, escrito durante la huida de David de su hijo Abshalom, destaca su fe en que Hashem lo salvará a pesar de los peligros. El Meíri observa que este salmo es un modelo de cómo un judío debe responder ante la adversidad con oración y confianza (Meíri, Tehilim 3:1).

El Salmo 4 se enfoca en la tranquilidad que Hashem otorga a Sus fieles, incluso en medio de la angustia. El Metzudat David explica que esta tranquilidad proviene de la certeza de que Hashem escucha las plegarias de los justos (Metzudat David, Tehilim 4:4).

3. Reflexiones sobre la Condición Humana y la Misericordia Divina (Salmos 8-14)

Los Salmos 8 al 14 contienen reflexiones profundas sobre la pequeñez del hombre ante la inmensidad de la creación y la necesidad constante de la misericordia de Hashem. El Salmo 8, por ejemplo, es un himno de alabanza que contempla la grandeza de Hashem en la creación, preguntando cómo es posible que Él se fije en el ser humano. Rashi señala que este salmo subraya la humildad que debería caracterizar a cada persona al reflexionar sobre su lugar en el universo (Rashi, Tehilim 8:4).

El Salmo 14 lamenta la corrupción generalizada y la falta de fe en Hashem entre los hombres, una reflexión que, según el Radak, resuena en todas las generaciones, llamando a una renovación del compromiso con la justicia y la bondad (Radak, Tehilim 14:1).

4. La Alegría en la Presencia de Hashem (Salmos 15-24)

Estos capítulos resaltan la dicha y seguridad que provienen de vivir en la presencia de Hashem y de seguir Sus caminos. El Salmo 16 es una declaración de amor y devoción a Hashem, y el Metzudat Zion señala que la «porción» mencionada en este salmo es la Torá misma, que es la fuente de la mayor satisfacción espiritual (Metzudat Zion, Tehilim 16:5).

El Salmo 23 es quizás el más conocido de todo el libro de Tehilim, donde David describe a Hashem como su pastor, guiándolo a través de valles oscuros y llenándolo de consuelo y esperanza. El Meíri interpreta este salmo como una expresión de la fe inquebrantable de David en que Hashem nunca abandona a Sus siervos (Meíri, Tehilim 23:1).

5. Súplicas por la Justicia y la Redención (Salmos 25-41)

El primer libro concluye con una serie de súplicas que piden la intervención de Hashem en la vida del orante, especialmente en la defensa contra los enemigos y en la búsqueda de justicia. El Salmo 27, que es parte de las oraciones diarias durante los días de Elul y hasta Hoshaná Rabá, clama a Hashem por salvación y expresa una profunda confianza en Su protección. Según el Radak, este salmo refleja la esperanza mesiánica y el anhelo de ver la bondad de Hashem en la tierra de los vivientes (Radak, Tehilim 27:13).

El Salmo 41 cierra este primer libro con una bendición para aquellos que cuidan a los pobres, destacando que Hashem los protegerá en tiempos de aflicción. El comentario del Metzudat David subraya la importancia de la bondad hacia los necesitados como un medio para atraer la misericordia divina (Metzudat David, Tehilim 41:2).

En conclusión

El primer libro de Tehilim, compuesto por los capítulos 1 al 41, ofrece una rica gama de temas que tocan todos los aspectos de la vida espiritual y emocional del ser humano. A través de la poesía de David HaMelej y de los comentarios iluminadores de sabios como Rashi, Radak, Meíri y Metzudot, los lectores pueden encontrar consuelo, inspiración y guía para sus propias vidas. 

Este análisis introductorio espera despertar en los lectores un deseo de profundizar en cada salmo individualmente, explorando más a fondo las enseñanzas eternas que contiene el Libro de Tehilim.

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