Salmo 89

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✡️Salmo 89 Comentarios✡️

Resumen de Tehilim 89 (Salmo 89)

El Salmo 89 es un complejo cántico de Etán el ezraíta que comienza celebrando la misericordia y la fidelidad de Hashem, especialmente en relación con Su pacto con David. El salmo recuerda las promesas divinas de establecer el trono de David para siempre y mantener su linaje en el poder. Sin embargo, la segunda parte del salmo expresa un profundo lamento por lo que parece ser una contradicción entre las promesas de Dios y la realidad presente de desolación, derrota y vergüenza para el descendiente de David.

El salmista describe con dolor cómo Dios parece haber rechazado a Su ungido, permitiendo que sus enemigos triunfen y que su trono caiga. Se plantea una pregunta central: ¿Cómo se pueden reconciliar las promesas eternas de Dios con la aparente realidad de abandono y sufrimiento? A pesar de esta crisis de fe, el salmo termina con una bendición a Hashem, lo que sugiere una fe subyacente en la eventual realización de las promesas divinas.

Lo que hace único al Salmo 89 es su osada confrontación con la aparente contradicción entre la fe en las promesas de Hashem y la amarga realidad de la vida, un tema también tratado en salmo 44, pero aquí se enfatiza el pacto davídico y el linaje real.

Puntos Relevantes en Salmo 89:

La Fidelidad de Hashem y el Pacto Davídico: Este salmo resalta la importancia del pacto que Hashem hizo con David, prometiendo que su linaje y su trono durarían para siempre. Esta promesa es central en la teología judía, especialmente en la esperanza mesiánica, donde se espera que un descendiente de David restaure el reino de Israel.

La Lucha con la Fe en Tiempos de Crisis: El salmo refleja la lucha interna por mantener la fe en medio de circunstancias que parecen contradecir las promesas divinas. Este tema es relevante para la espiritualidad judía, donde se enseña que es legítimo cuestionar y luchar con Dios en la oración, siempre dentro del marco de una relación de fe.

La Esperanza en la Redención Final: A pesar de la angustia expresada en el salmo, termina con una bendición a Hashem, lo que sugiere que, incluso en la desesperación, el salmista mantiene la esperanza en la redención final. Este es un tema recurrente en la liturgia judía, donde se afirma la fe en la bondad final de Dios, incluso en medio de pruebas.

Comentarios y explicaciones para el salmo 89:

  1. Versículo 3 («Para siempre será edificada misericordia; en los cielos mismos afirmarás Tu fidelidad.») Rashi, Radak: Interpretan que la «misericordia» se refiere al pacto que Hashem hizo con David, estableciendo que su linaje reinaría para siempre. El hecho de que sea «edificada en los cielos» sugiere que esta promesa es eterna y firme como los cielos.
  2. Versículo 4 («Hice un pacto con Mi escogido; juré a David Mi siervo.») Rashi, Ibn Ezra: Señalan que este pacto es un juramento irrevocable que Dios hizo con David, prometiéndole que su descendencia y trono serían establecidos para siempre.
  3. Versículo 7 («Porque ¿quién en los cielos se puede comparar con Hashem?») Rashi: Explica que la comparación se hace entre Hashem y los ángeles, indicando que ni siquiera los seres celestiales pueden compararse con la grandeza de Dios.
  4. Versículo 9 («Oh Hashem, Dios de los ejércitos, ¿quién como Tú?») Radak: Interpreta que el salmista aquí está enfatizando la singularidad de Hashem, resaltando que ningún otro ser tiene la capacidad de controlar el universo como Él.
  5. Versículo 11 («Tuyos son los cielos, Tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, Tú los fundaste.») Rashi: Comenta que este versículo establece la soberanía absoluta de Dios sobre toda la creación, tanto en los cielos como en la tierra.
  6. Versículo 14 («Justicia y juicio son el cimiento de Tu trono; misericordia y verdad van delante de Tu rostro.») Ibn Ezra, Meíri: Coinciden en que el trono de Hashem está fundamentado en la justicia y el juicio. La «misericordia y verdad» representan las cualidades divinas que guían Su juicio.
  7. Versículo 19 («Porque Hashem es nuestro escudo; y el Santo de Israel es nuestro rey.») Radak: Menciona que este versículo subraya la protección que Hashem ofrece a Israel, siendo tanto su escudo en la batalla como su rey que los guía.
  8. Versículo 20 («Entonces hablaste en visión a Tu santo, y dijiste: He puesto ayuda sobre uno que es poderoso.») Ibn Ezra: Identifica al «santo» como el profeta Natán, quien recibió la visión sobre la elección de David como el rey ungido por Dios.
  9. Versículo 24 («Mi fidelidad y Mi misericordia estarán con él, y en Mi nombre será exaltado su poder.») Rashi, Radak: Señalan que este versículo reafirma que el poder de David y su descendencia no proviene de su fuerza, sino de la fidelidad y misericordia de Hashem.
  10. Versículo 27 («Él me clamará: Mi Padre eres Tú, mi Dios, y la roca de mi salvación.») Meíri: Explica que esta declaración de David refleja su profunda relación personal con Dios, considerándolo no solo como su creador, sino como su salvador y protector.
  11. Versículo 31 («Si dejaren sus hijos Mi ley, y no anduvieren en Mis juicios.») Rashi, Radak: Interpreta que incluso si los descendientes de David se desvían de la Torá, Dios los castigará, pero no anulará Su pacto con David.
  12. Versículo 34 («Mas no quitaré de él Mi misericordia, ni falsearé Mi fidelidad.») Ibn Ezra: Señala que este versículo reafirma que, a pesar de los castigos que puedan recibir, la misericordia de Hashem hacia la casa de David permanecerá intacta.
  13. Versículo 36 («Una vez he jurado por Mi santidad, y no mentiré a David.») Rashi, Radak, Malbim: Coinciden en que el juramento de Hashem es irrevocable. Dios ha jurado por Su propia santidad, lo que garantiza la perpetuidad de la promesa hecha a David.
  14. Versículo 39 («Mas Tú desechaste y menospreciaste a tu ungido; Te has airado con Tu ungido.») Radak: Explica que el salmista está expresando su asombro y dolor por la aparente contradicción entre las promesas eternas de Dios y la difícil situación actual del rey descendiente de David.
  15. Versículo 47 («¿Hasta cuándo, oh Hashem? ¿Te esconderás para siempre?») Meíri: Señala que este versículo refleja el clamor desesperado del salmista, cuestionando la duración de la ira de Dios y pidiendo una intervención inmediata.
  16. Versículo 52 («Bendito sea Hashem para siempre. Amén y Amén.») Seforno, Malbim: Interpretan que a pesar de las pruebas y el sufrimiento, el salmista termina con una bendición, lo que demuestra su fe inquebrantable en la bondad y la justicia de Hashem.

Leyes y Costumbres Relacionadas del salmo 89:

  1. El Pacto Davídico y la Esperanza Mesiánica: Este salmo refuerza la importancia de recordar el pacto con David y de mantener la esperanza en la venida del Mashíaj, un descendiente de David. La halajá prescribe la inclusión de oraciones por la redención y la restauración del reino de David en la Amidá diaria, especialmente en la bendición de Et Tzemaj David.
  2. La Tefilá en Tiempos de Crisis: La confrontación con la aparente contradicción entre las promesas divinas y la realidad presente es un tema que aparece en la liturgia, especialmente en días de ayuno y Tishá BeAv. Este salmo se utiliza para expresar el dolor colectivo por la destrucción del Templo y la aparente retirada del favor divino, mientras se mantiene la esperanza en la redención.
  3. El Reconocimiento de la Soberanía Divina: A pesar de la angustia expresada en el salmo, el reconocimiento de la soberanía de Hashem y la bendición final enseñan que, incluso en la desesperación, uno debe afirmar la grandeza y la fidelidad de Dios. Este principio se refleja en la halajá, que prescribe que incluso en tiempos difíciles, se debe recitar la bendición de agradecimiento Baruj Dayan Haemet.

Lecciones para la vida:

  1. Mantén la fe en las promesas de Hashem, incluso cuando la realidad parece contradecirlas. El Salmo 89 nos enseña que las promesas divinas son eternas, y que incluso cuando enfrentamos pruebas y confusión, debemos mantener la fe en que Hashem cumplirá Su palabra. Vive con la confianza de que Dios tiene un plan, aunque no siempre sea evidente.
  2. Reconoce la tensión entre la fe y la realidad, pero no dejes que socave tu relación con Hashem. Este salmo refleja la lucha por reconciliar la fe con la experiencia de la adversidad. Es natural cuestionar y luchar con Dios en estos momentos, pero es importante mantener un diálogo abierto con Hashem, confiando en Su fidelidad.
  3. Afirma la bondad y la justicia de Hashem, incluso en tiempos de crisis. A pesar de la angustia y el dolor, el salmista termina con una bendición a Hashem, lo que nos enseña a mantener una actitud de alabanza y reconocimiento de la soberanía divina, incluso en medio de la adversidad.

Conclusión:

El Salmo 89 es una profunda reflexión sobre la fe, la promesa divina y la realidad del sufrimiento, que nos desafía a mantener la esperanza en la fidelidad de Hashem, incluso cuando enfrentamos las pruebas más difíciles de la vida.