Salmo 142

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✡️Salmo 142 Comentarios✡️

Resumen del Salmo 142

El Salmo 142 es una súplica angustiada de David, probablemente escrita cuando estaba escondido en la cueva, huyendo de sus enemigos.

El salmista clama a Hashem en busca de refugio y liberación. Expone su angustia y se siente abandonado y sin apoyo humano. Sin embargo, declara que Hashem es su único refugio y clama por Su intervención.

Pide ser liberado de la prisión (física o espiritual) en la que se encuentra, para poder alabar el nombre de Hashem y reunirse con los justos, confiando en que Dios será propicio con él.


Puntos importantes del Salmo 142

  1. Clamor desesperado: El salmista expresa su angustia profunda y clama a Hashem con voz fuerte, pidiendo misericordia en medio de su aflicción (versículos 1-2).
  2. Sentimiento de soledad: David se siente completamente solo y desamparado. Declara que no tiene refugio ni nadie que se preocupe por su alma (versículos 3-4).
  3. Hashem como refugio: A pesar de su soledad, el salmista afirma que Hashem es su refugio y su porción en la vida, mostrando una confianza absoluta en la protección divina (versículo 5).
  4. Clamor por liberación: El salmista pide ser liberado de sus enemigos, que son más fuertes que él, y anhela ser sacado de su «prisión» para poder alabar el nombre de Hashem junto con los justos (versículos 6-7).

Comentarios de los Sabios sobre el Salmo 142

Rashi:

  • «Delante de Él expondré mi queja» (v. 2): Rashi explica que el salmista expresa su angustia directamente a Hashem porque no hay nadie más a quien recurrir. El hecho de que solo Dios conozca su situación muestra la relación íntima entre el salmista y su Creador.

Ibn Ezra:

  • «Tú conoces mi senda» (v. 3): Ibn Ezra señala que, aunque el salmista esté perdido y confundido, Hashem conoce perfectamente el camino por el que debe andar. Esto refleja la confianza del salmista en la guía divina, incluso cuando no puede ver el camino claro.

Radak:

  • «No tengo refugio» (v. 4): Radak comenta que David se encontraba en una situación extrema, sin apoyo humano, lo que lo llevó a recurrir completamente a Hashem como su único refugio.

Malbim:

  • «Saca mi alma de la prisión» (v. 7): Malbim interpreta la «prisión» no solo como un lugar físico, sino también como un estado emocional o espiritual. El salmista se siente atrapado en una situación de desesperación y angustia, y pide ser liberado para poder alabar a Hashem libremente.

Comentarios rabínicos sobre el Salmo 142

  • Talmud Bavli, Berajot 10a: El Talmud cita este salmo para destacar la importancia de clamar a Hashem incluso en los momentos más oscuros de la vida. David, aun en su momento de mayor desesperación, recurrió a Dios con confianza, sabiendo que solo Él podía ofrecer refugio y liberación.
  • Midrash Tehilim 142: El Midrash señala que este salmo fue recitado por David cuando estaba escondido en la cueva, perseguido por Saúl. El Midrash destaca la total dependencia de David en Hashem, reconociendo que solo Él podía salvarlo cuando todos los demás lo habían abandonado.

Simbolismo cabalístico en el Salmo 142

Desde la perspectiva cabalística, el Salmo 142 refleja el concepto de Maljut (reino), la sefirá que representa la humildad y la receptividad. El salmista, en su estado de angustia, se humilla completamente ante Hashem, reconociendo que no tiene poder ni refugio fuera de Él. La dependencia total en Hashem y el clamor por liberación reflejan el proceso de Bitul (anulación del ego), donde el individuo se entrega por completo a la voluntad divina.

La «prisión» mencionada en el salmo puede simbolizar el estado espiritual en el que el alma está atrapada en el mundo físico y sus limitaciones. La súplica del salmista para ser liberado de esta prisión refleja el anhelo del alma por elevarse y reconectarse con las fuentes divinas superiores. Este deseo de liberación está asociado con Yesod (fundamento), la sefirá que canaliza las energías divinas hacia la manifestación en el mundo físico.


Relación histórica del Salmo 142 con la Torá y el Tanaj

El Salmo 142 tiene resonancias claras con la vida de David, especialmente en los momentos en que huía de Saúl, como se describe en 1 Samuel 22. David se escondió en una cueva mientras era perseguido, y este salmo refleja la angustia que sintió durante ese tiempo. A pesar de su desolación, David nunca perdió la esperanza en Hashem, lo que se refleja en este cántico de súplica.

El tema de buscar refugio en Hashem en tiempos de peligro también aparece en Deuteronomio 32:37, donde se menciona que cuando los seres humanos no tienen refugio ni salvación, solo Hashem puede ofrecerles consuelo y protección.


Costumbres y usos asociados al Salmo 142

El Salmo 142 es recitado en momentos de gran angustia o soledad, cuando una persona se siente atrapada por las dificultades de la vida y necesita la intervención de Hashem. Es especialmente relevante en tiempos de persecución, cuando se busca protección divina frente a enemigos o situaciones que parecen insuperables.

Este salmo también es recitado durante la oración personal, cuando uno siente que no hay ningún apoyo humano disponible y que solo Hashem puede ofrecer refugio y liberación. Se utiliza en momentos de introspección y cuando se desea expresar la completa dependencia en la misericordia y la guía de Dios.


Lecciones del Salmo 142 para la vida práctica

  1. Clamar a Hashem en momentos de angustia: Este salmo nos enseña que, en momentos de desesperación, debemos clamar a Hashem y confiar en que Él escuchará nuestras súplicas. No importa cuán solos nos sintamos, Dios siempre está dispuesto a ofrecer refugio.
  2. Reconocer nuestra vulnerabilidad: El salmista se siente vulnerable y desamparado, pero esa vulnerabilidad lo lleva a una mayor dependencia de Hashem. Debemos aprender a reconocer nuestras propias limitaciones y buscar la fortaleza divina.
  3. Confianza en la liberación divina: A pesar de la angustia, el salmista confía en que Hashem lo liberará de su «prisión». Este salmo nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros, podemos confiar en la liberación que proviene de Dios.
  4. La soledad puede llevarnos más cerca de Hashem: Cuando nos sentimos abandonados por los demás, como lo hizo el salmista, esto puede ser una oportunidad para acercarnos más a Dios y profundizar nuestra relación con Él.

Conclusión

El Salmo 142 es una súplica desgarradora de David, quien clama a Hashem en medio de la soledad y el peligro. A través de este salmo, aprendemos que, incluso en nuestros momentos más oscuros, Hashem es nuestro refugio y liberador.

Al recitar este salmo, renovamos nuestra confianza en que Dios escuchará nuestras oraciones, nos protegerá de nuestros enemigos y nos sacará de las «prisiones» físicas y emocionales para que podamos alabar Su nombre en compañía de los justos.