Salmo 130
El Salmo 130 es una súplica desde lo profundo del alma por el perdón y la redención. Explora cómo este salmo refleja la esperanza en la misericordia divina y la confianza en el perdón de Dios.
1 Canción de los escalones. Desde lo profundo, clamo a ti, Hashem.
2 Eterno, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
3 Si guardares las iniquidades, Eterno, mi señor ¿Quién podrá mantenerse vivo?
4 Pero solo en ti hay perdón, para que seas temido.
5 Esperé yo a Hashem, esperó mi alma, en su palabra he puesto mi esperanza.
6 Mi alma espera al Eterno más que los centinelas a la mañana, sí, más que los centinelas a la mañana.
7 Espere Israel en Hashem, porque en Hashem hay misericordia, y abundante redención está con Él.
8 Y Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.
Libro 5 ✡️ Día Shabat ✡️ Día 27 del mes
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✡️Salmo 130 Comentarios✡️
Resumen del Salmo 130
El Salmo 130 es una oración sincera por el perdón y la redención. El salmista clama a Dios desde lo profundo, pidiendo que sus súplicas sean escuchadas. Reconoce que, si Dios tomara en cuenta todas las iniquidades, nadie podría resistir ante Él. Sin embargo, destaca que en Dios hay perdón, lo que inspira reverencia y esperanza.
El salmista espera con paciencia y confianza en la palabra de Dios, anhelando Su redención como los centinelas esperan la mañana. Finalmente, el salmo llama a todo Israel a poner su esperanza en Dios, ya que en Él se encuentra la misericordia y la redención total de sus pecados.
Puntos importantes del Salmo 130
- Clamor desde lo profundo: El salmo comienza con un clamor desde las profundidades, simbolizando la desesperación y el reconocimiento de la necesidad de la intervención divina (versículos 1-2).
- Perdón divino: El salmista reconoce que, si Dios contara todas las iniquidades, nadie podría mantenerse en pie. Pero en Dios hay perdón, lo que genera temor reverente y confianza (versículos 3-4).
- Esperanza en la palabra de Dios: El salmista expresa una profunda esperanza y paciencia, esperando la redención con la misma intensidad que los centinelas esperan la llegada del amanecer (versículos 5-6).
- Llamado a Israel: El salmo finaliza con un llamado a todo Israel para que confíe en la misericordia y la abundante redención de Dios, quien liberará al pueblo de todas sus iniquidades (versículos 7-8).
Comentarios de los Sabios sobre el Salmo 130
Rashi:
- «Desde lo profundo» (v. 1): Rashi explica que este clamor desde lo profundo no es solo físico, sino espiritual. El salmista está en un estado de desesperación y vulnerabilidad, clamando a Dios desde lo más profundo de su ser.
Ibn Ezra:
- «Si observares las iniquidades» (v. 3): Ibn Ezra señala que este versículo refleja la misericordia infinita de Dios. Si Él juzgara a la humanidad solo por sus pecados, nadie podría sobrevivir. Pero Dios es misericordioso y ofrece perdón.
Radak:
- «Esperé yo a Hashem» (v. 5): Radak comenta que la esperanza del salmista no es una espera pasiva, sino activa, basada en la confianza en la palabra de Dios. La palabra de Dios es la garantía de que Su promesa de redención se cumplirá.
Malbim:
- «Más que los centinelas a la mañana» (v. 6): Malbim interpreta que la comparación con los centinelas subraya la intensidad de la esperanza. Así como los guardias nocturnos anhelan la llegada del amanecer, el salmista espera con certeza la redención de Dios.
Comentarios rabínicos sobre el Salmo 130
- Talmud Bavli, Berajot 12b: El Talmud menciona este salmo en el contexto de las oraciones de arrepentimiento. Se enseña que clamar desde lo profundo es una metáfora de la teshuvá (arrepentimiento) sincera, que proviene de lo más profundo del corazón.
- Midrash Tehilim 130: El Midrash resalta que este salmo se relaciona con el concepto de la misericordia divina. Dios no solo escucha el clamor de los justos, sino también de los pecadores arrepentidos. La abundante redención mencionada en el versículo 7 es un reflejo del compromiso eterno de Dios con Su pueblo.
Simbolismo cabalístico en el Salmo 130
En la Cabalá, el Salmo 130 representa el proceso de ascenso espiritual desde un estado de «profundidad» hacia la redención. La palabra «profundo» se asocia con Maljut (reino), el nivel más bajo en la escala espiritual, que representa el estado de separación y exilio del alma. Al clamar desde este nivel, el salmista busca elevarse a través de las sefirot superiores, alcanzando la misericordia divina en Jesed (misericordia) y el perdón en Biná (entendimiento).
El concepto de esperar «más que los centinelas a la mañana» tiene resonancia cabalística en el proceso de Yesod (fundamento), que canaliza la energía espiritual hacia Maljut, trayendo la redención y la luz a través del perdón y la reconciliación.
Relación histórica del Salmo 130 con la Torá y el Tanaj
El Salmo 130 está profundamente vinculado con los temas de arrepentimiento y misericordia que encontramos en la Torá. En Éxodo 34:6-7, cuando Dios revela Sus Trece Atributos de Misericordia a Moisés, se menciona que Dios es «misericordioso y clemente, lento para la ira y abundante en bondad y verdad, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado.» Este concepto es esencial para entender la súplica del salmista por el perdón.
El salmista confía en que, aunque todos sean pecadores y ninguno pueda mantenerse en pie ante un juicio estricto, la misericordia de Dios es infinita y ofrece la oportunidad del perdón y la redención.
El concepto de la redención de Israel de todas sus iniquidades, mencionado en el versículo 8, se relaciona con la promesa divina de liberar a Su pueblo del pecado y del exilio.
Esto está vinculado a las profecías de liberación en libros como Isaías 44:22, donde Dios dice: «He disipado como nube tus transgresiones y como niebla tus pecados; vuelve a Mí, porque Yo te he redimido.» Esta promesa de redención final es central en la esperanza del salmista.
Costumbres y usos asociados al Salmo 130
El Salmo 130 es conocido como parte de los Shir HaMa’alot (Cánticos de las Subidas) y es recitado en momentos de súplica y arrepentimiento, especialmente durante los Yamim Noraim (Días Terribles), que incluyen Rosh Hashaná y Yom Kipur. Es uno de los salmos más comunes en los servicios penitenciales de Selijot, donde se recita como parte de las oraciones de arrepentimiento para pedir perdón y misericordia divina.
También es común recitar este salmo en situaciones personales de angustia o dificultad, especialmente cuando se busca consuelo y la intervención de Dios para superar momentos de gran aflicción espiritual o emocional. Es una súplica por el perdón y la redención, y se utiliza en momentos en que la esperanza y la fe en la misericordia de Dios son esenciales.
Lecciones del Salmo 130 para la vida práctica
- Clamor sincero a Dios: Este salmo nos enseña que, en momentos de angustia y desesperación, podemos clamar a Dios desde lo más profundo de nuestro ser. No hay situación tan desesperada que Dios no escuche nuestro clamor.
- La misericordia de Dios: El salmo nos recuerda que, aunque todos somos imperfectos y pecadores, Dios es misericordioso. Él no se enfoca únicamente en nuestras fallas, sino que nos ofrece la oportunidad de arrepentirnos y recibir Su perdón.
- Esperanza paciente: El salmista expresa una profunda paciencia en su espera por la redención divina. Al igual que los centinelas esperan la mañana con certeza, nosotros también debemos esperar con fe en la promesa de Dios, sabiendo que la redención llegará en el tiempo adecuado.
- Confianza en la redención final: El salmo no solo es una súplica personal, sino un llamado a todo Israel para que confíe en la redención que Dios promete. Nos enseña a mantener la esperanza, incluso en momentos de oscuridad, sabiendo que Dios redimirá a Su pueblo de todas sus iniquidades.
Conclusión
El Salmo 130 es una súplica poderosa y sincera por el perdón y la redención, que refleja la relación íntima entre el ser humano y Dios. Desde lo profundo del alma, el salmista clama a Dios, reconociendo su propia vulnerabilidad, pero confiando en la infinita misericordia y el perdón divino.
Este salmo nos enseña a esperar pacientemente la redención, tanto personal como colectiva, con la seguridad de que Dios es misericordioso y justo.
Al recitar este salmo, reafirmamos nuestra fe en la bondad y la redención divina, confiando en que Dios nos liberará de nuestras iniquidades y nos guiará hacia una vida de paz y rectitud.
