Salmo 150
El Salmo 150 es una celebración universal de la grandeza de Hashem. Descubre cómo este salmo llama a toda la creación a alabar a Dios con instrumentos, canto y gratitud.
1 ¡Haleluyá! Alabad a Hashem en Su santuario; alabadle en el firmamento de Su poder.
2 Alabadle por Sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de Su grandeza.
3 Alabadle con sonido de shofar; alabadle con arpa y lira.
4 Alabadle con pandero y danza; alabadle con cuerdas y flautas.
5 Alabadle con címbalos resonantes; alabadle con címbalos de júbilo.
6 Todo lo que respira alabe a Hashem. ¡Haleluyá!
Es una costumbre que La lectura del 5 libro, día Shabat y 30 del mes termine con el salmo 1, en señal e incentivo de que la lectura de los salmos debe ser continua. Por favor haz clic al botón para leerlo.
Libro 5 ✡️ Día Shabat ✡️ Día 30 del mes
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✡️Salmo 150 Comentarios✡️
Resumen del Salmo 150
El Salmo 150 es un llamado vibrante a toda la creación para alabar a Hashem con música y júbilo. Este salmo enumera diferentes instrumentos musicales, desde el shofar hasta los címbalos, para demostrar que toda forma de alabanza es bienvenida.
Se invita a los seres humanos a alabar a Dios tanto en Su santuario como en los cielos, en reconocimiento a Su grandeza y poder. El salmo concluye con una declaración inclusiva: todo ser que respire debe alabar a Hashem.
Puntos importantes del Salmo 150
- Alabanza en todos los ámbitos: El salmo comienza exhortando a alabar a Hashem en Su santuario, un lugar físico, pero también en el firmamento, un espacio celestial. Esto simboliza que la alabanza a Dios debe abarcar tanto lo terrenal como lo celestial (versículo 1).
- Reconocimiento de las proezas divinas: Se pide al pueblo que alabe a Hashem por Sus proezas y grandeza. Las obras de Dios, tanto en la creación como en la historia, son dignas de alabanza (versículo 2).
- Alabanza con instrumentos: El salmo menciona una variedad de instrumentos musicales que representan la diversidad de formas en las que se puede alabar a Hashem. Cada instrumento tiene su propia voz y carácter, desde el sonido solemne del shofar hasta los címbalos de júbilo (versículos 3-5).
- Alabanza de toda criatura: El salmo concluye con un llamado a que «todo lo que respira» alabe a Hashem, haciendo hincapié en la universalidad de la alabanza. Todos los seres vivos, sin excepción, están invitados a unirse en la glorificación de Dios (versículo 6).
Comentarios de los Sabios sobre el Salmo 150
Rashi:
- «Alabad a Hashem en Su santuario» (v. 1): Rashi explica que el «santuario» se refiere tanto al Templo en Jerusalén como al cielo. Así, la alabanza a Dios debe ser ofrecida en los lugares más elevados y sagrados.
Ibn Ezra:
- «Alabadle conforme a la muchedumbre de Su grandeza» (v. 2): Ibn Ezra señala que esta referencia a la «muchedumbre de Su grandeza» significa que la alabanza a Hashem debe ser proporcional a la inmensidad de Su poder y Sus obras. No hay límite a la cantidad de alabanza que Dios merece.
Radak:
- «Alabadle con sonido de shofar» (v. 3): Radak comenta que el uso del shofar en la alabanza se remonta a momentos clave en la historia de Israel, como en el Monte Sinaí. El sonido del shofar simboliza el poder y la presencia de Hashem.
Malbim:
- «Todo lo que respira alabe a Hashem» (v. 6): Malbim interpreta este versículo como un recordatorio de que cada ser viviente tiene una razón para alabar a Dios. El simple hecho de respirar es un don divino, y por lo tanto, es suficiente motivo para alabar a Hashem.
Comentarios rabínicos sobre el Salmo 150
- Talmud Bavli, Berajot 9b: El Talmud menciona este salmo para destacar la importancia de la alabanza a Hashem en todos los aspectos de la vida. Los sabios enseñan que cada respiración que tomamos es un motivo para alabar a Dios, ya que el aliento mismo es un regalo divino.
- Midrash Tehilim 150: El Midrash resalta que la diversidad de instrumentos musicales mencionados en el salmo representa la diversidad de experiencias humanas y formas de alabanza. Cada instrumento aporta un matiz único a la glorificación de Hashem, así como cada persona tiene su propia manera de conectarse con lo divino.
Simbolismo cabalístico en el Salmo 150
En la Cabalá, el Salmo 150 refleja la unidad de todas las sefirot en la alabanza a Hashem. Tiferet (belleza) se manifiesta en la armonía de los diferentes instrumentos musicales, que representan la integración de diferentes aspectos de la vida y la creación en un todo unificado de alabanza.
El llamado a alabar a Hashem «en Su santuario» y «en el firmamento» conecta Maljut (reino), que representa la manifestación divina en el mundo físico, con las sefirot superiores como Biná (entendimiento) y Keter (corona), que simbolizan la trascendencia divina. Toda la creación, desde lo más alto hasta lo más bajo, participa en la alabanza de Dios.
El acto de respirar y la invitación a «todo lo que respira» para alabar a Hashem está relacionado con la sefirá de Yesod (fundamento), que canaliza la energía divina hacia el mundo. La respiración misma es un flujo de vida que viene directamente de la fuente divina, lo que convierte a cada ser viviente en un participante activo en la glorificación de Dios.
Relación histórica del Salmo 150 con la Torá y el Tanaj
El Salmo 150 se relaciona con los momentos de celebración y alabanza en la historia de Israel, como la dedicación del Templo en 1 Reyes 8, donde el pueblo alaba a Hashem con música y cánticos. También tiene resonancias con Éxodo 15, donde los israelitas cantan una canción de alabanza a Dios después de cruzar el Mar Rojo, utilizando instrumentos musicales y danzas para expresar su gratitud.
La referencia al shofar evoca momentos claves en el Tanaj, como la revelación en el Monte Sinaí en Éxodo 19, donde el sonido del shofar acompañó la manifestación de Hashem. El uso de la música y los instrumentos en este salmo celebra la conexión entre lo divino y lo humano a través de la alabanza.
Costumbres y usos asociados al Salmo 150
El Salmo 150 se recita en el contexto del Hallel en festividades judías, donde se celebra la grandeza de Hashem. También es parte de las oraciones matutinas, en las que se incluye como una forma de cerrar el grupo de salmos de «Haleluyá» con una explosión de alabanza.
Este salmo es apropiado para momentos de gran celebración y gratitud, cuando se busca glorificar a Hashem con todo el corazón. También se recita en contextos festivos y espirituales donde la música y la danza son formas principales de expresión de la alegría y la devoción.
Lecciones del Salmo 150 para la vida práctica
- Alabar a Hashem en todo lugar: El salmo nos enseña que la alabanza a Dios debe abarcar todos los ámbitos, desde los lugares sagrados hasta los espacios cotidianos. No importa dónde estemos, siempre es apropiado alabar a Hashem.
- La música como medio de alabanza: El uso de diferentes instrumentos en el salmo nos recuerda que la música es una forma poderosa de conectarse con Dios. Cada uno de nosotros puede utilizar nuestras propias habilidades y talentos para alabar a Hashem de maneras únicas.
- La alabanza como expresión universal: El llamado a que «todo lo que respira» alabe a Hashem nos invita a reconocer que cada ser viviente tiene una razón para glorificar a Dios. La alabanza no es solo una actividad espiritual, sino una respuesta natural a la vida misma.
- Reconocer la grandeza de Hashem en lo cotidiano: El salmo subraya que cada respiro es una oportunidad para alabar a Hashem. Debemos ser conscientes de las bendiciones cotidianas que recibimos y agradecer a Dios por ellas continuamente.
Conclusión
El Salmo 150 es un himno de alabanza que cierra el libro de los Tehilim con una celebración vibrante de la grandeza de Hashem. Nos recuerda que toda la creación, desde los cielos hasta la tierra, está llamada a glorificar a Dios con música, danza y gratitud.
Al recitar este salmo, renovamos nuestro compromiso de alabar a Hashem en cada momento de nuestras vidas, reconociendo Su poder, Su bondad y Su cuidado sobre todas las criaturas.
