Salmo 137
El Salmo 137 expresa el dolor del exilio y el anhelo por Tzión. Descubre cómo este salmo captura la tristeza de la diáspora y el deseo de la redención de Jerusalén.
1 Junto a los ríos de Bavel, allí nos sentábamos, y también llorábamos, cuando nos acordábamos de Tzión.
2 Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.
3 Pues allí los que nos habían llevado cautivos nos pedían cánticos, y los que nos atormentaban nos pedían alegría, diciendo: «Cantadnos uno de los cánticos de Tzión».
4 ¿Cómo cantaremos la canción de Hashem en tierra extraña?
5 Si me olvidare de ti, Yerushalayim, que se me olvide mi diestra.
6 Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acordare de ti, si no enalteciera a Yerushalayim por encima de mi mayor alegría.
7 Acuérdate, Hashem, de los hijos de Edom en el día de la destrucción de Yerushalayim, que decían: «¡Arrasadla, arrasadla hasta sus cimientos!»
8 Hija de Bavel, devastadora, ¡bienaventurado el que te pague como tú nos has pagado!
9 ¡Bienaventurado el que tome y estrelle a tus pequeños contra la peña!
Libro 5 ✡️ DíaShabat ✡️ Día 28 del mes
____________________________________________
✡️Salmo 137 Comentarios✡️
Resumen del Salmo 137
El Salmo 137 es un lamento que refleja el dolor y la tristeza de los judíos en el exilio en Babilonia. El salmo comienza describiendo cómo, junto a los ríos de Babilonia, los cautivos lloraban al recordar a Tzión (Jerusalén).
Los cautivadores exigían que los israelitas cantaran canciones de su tierra, pero los exiliados se negaban, incapaces de cantar los cánticos sagrados en una tierra extraña. El salmista hace una solemne promesa de nunca olvidar a Jerusalén y declara que la ciudad santa es su mayor alegría.
El salmo concluye con un clamor por justicia divina, recordando la destrucción de Jerusalén por los babilonios y el deseo de venganza contra ellos.
Puntos importantes del Salmo 137
- Lamento por el exilio: El salmo expresa la tristeza y desesperación de los judíos cautivos en Babilonia, llorando junto a los ríos y recordando a Jerusalén (versículos 1-2).
- La imposibilidad de cantar en el exilio: Los cautivadores exigen cánticos alegres, pero los exiliados se sienten incapaces de cantar los cánticos de Hashem en una tierra extranjera (versículos 3-4).
- Compromiso con Yerushalayim: El salmista jura que nunca olvidará a Jerusalén y que la recordará siempre como su mayor alegría, incluso en el exilio (versículos 5-6).
- Clamor por justicia: El salmo termina con un clamor a Hashem para que se recuerde la traición de Edom y se castigue a Babilonia por la destrucción de Jerusalén, expresando el deseo de justicia divina (versículos 7-9).
Comentarios de los Sabios sobre el Salmo 137
Rashi:
- «Junto a los ríos de Bavel» (v. 1): Rashi explica que los cautivos judíos se sentaban junto a los ríos de Babilonia porque allí buscaban consuelo en la naturaleza mientras recordaban a Tzión y lloraban por su destrucción. Los ríos simbolizan el exilio y el desarraigo.
Ibn Ezra:
- «Colgamos nuestras arpas» (v. 2): Ibn Ezra señala que los cautivos colgaron sus arpas como un signo de duelo. Ya no podían tocar la música sagrada de Jerusalén en una tierra extranjera, y el silencio de las arpas representaba la pérdida de su hogar.
Radak:
- «Si me olvidare de ti, Yerushalayim» (v. 5): Radak comenta que este versículo es una expresión de amor incondicional por Jerusalén. El salmista declara que, aunque esté lejos de la ciudad santa, nunca podrá olvidarla, y su alegría estará incompleta hasta que Jerusalén sea restaurada.
Malbim:
- «Acuérdate de los hijos de Edom» (v. 7): Malbim interpreta que el salmista está pidiendo a Hashem que recuerde la participación de los edomitas en la destrucción de Jerusalén, ya que alentaron a los babilonios a destruir la ciudad hasta sus cimientos. El versículo es una petición de justicia divina.
Comentarios rabínicos sobre el Salmo 137
- Talmud Bavli, Gittin 57b: El Talmud cita este salmo para explicar el dolor del exilio y la destrucción de Jerusalén, enfatizando la pérdida de la Shejiná (presencia divina) que estaba presente en el Beit HaMikdash. El versículo «Si me olvidare de ti, Yerushalayim» es utilizado como una expresión del compromiso judío de nunca olvidar la ciudad santa.
- Midrash Tehilim 137: El Midrash resalta que los judíos exiliados colgaron sus arpas en señal de duelo y silencio. A diferencia de otras naciones, que pueden cantar canciones de victoria en el exilio, los judíos no podían cantar las canciones sagradas de Tzión fuera de su tierra, porque el Beit HaMikdash ya no existía.
Simbolismo cabalístico en el Salmo 137
En la Cabalá, el Salmo 137 refleja el dolor de la separación entre Maljut (reino) y las sefirot superiores. La destrucción de Jerusalén simboliza la ruptura del flujo divino hacia el mundo inferior, dejando a Israel en un estado de desolación y exilio espiritual. Los ríos de Babilonia representan el exilio y el flujo de energías distorsionadas que alejan al pueblo judío de su conexión con lo divino.
El juramento de «Si me olvidare de ti, Yerushalayim» se ve como un compromiso de restablecer la conexión entre Maljut y las sefirot superiores, para que la Shejiná vuelva a descansar en Jerusalén. El clamor por justicia es una demanda de restablecer el equilibrio entre las fuerzas de Guevurá (juicio) y Jesed (misericordia), trayendo redención y restauración al mundo.
Relación histórica del Salmo 137 con la Torá y el Tanaj
El Salmo 137 tiene fuertes resonancias con el relato histórico de la destrucción de Jerusalén en el año 586 a.C. por los babilonios, descrito en 2 Reyes 25 y Jeremías 52. La caída de la ciudad, la destrucción del Beit HaMikdash y el exilio a Babilonia marcaron un punto bajo en la historia del pueblo judío.
El juramento de no olvidar a Jerusalén recuerda la promesa de Dios a Abraham y a los patriarcas sobre la Tierra de Israel como herencia eterna (Génesis 17:8). A pesar del exilio, el pueblo de Israel sigue comprometido con el retorno a su tierra y la restauración de Jerusalén como el centro espiritual del mundo.
Costumbres y usos asociados al Salmo 137
El Salmo 137 se recita tradicionalmente en ocasiones que recuerdan la destrucción de Jerusalén, especialmente en Tishá BeAv, el día de duelo por la caída del Beit HaMikdash. También se menciona en las bodas judías, cuando el novio recita «Si me olvidare de ti, Yerushalayim» antes de romper el vaso, recordando que incluso en los momentos de mayor alegría, Jerusalén no debe ser olvidada.
Este salmo es una expresión de duelo y esperanza, utilizado para reflexionar sobre las tragedias del exilio y la destrucción, al tiempo que reafirma el compromiso con la redención y el retorno a la Tierra de Israel.
Lecciones del Salmo 137 para la vida práctica
- El dolor del exilio: Este salmo nos recuerda el dolor de estar lejos de lo sagrado y lo que es querido. Nos enseña a valorar nuestros lugares y conexiones espirituales, y a lamentar cuando estas se pierden.
- Compromiso con Jerusalén: El juramento de no olvidar a Jerusalén nos enseña que, sin importar dónde estemos, debemos mantener nuestra conexión espiritual y nuestro compromiso con la Tierra de Israel y sus valores.
- Justicia divina: El salmo clama por justicia ante los enemigos que destruyeron Jerusalén, recordándonos que aunque la venganza no es nuestra, confiamos en que Hashem traerá justicia en Su momento.
- La alegría incompleta sin redención: Incluso en los momentos de felicidad, como una boda, el recuerdo de la destrucción de Jerusalén nos enseña que nuestra alegría no es completa hasta que el Beit HaMikdash sea restaurado.
Conclusión
El Salmo 137 es un profundo lamento por la destrucción de Jerusalén y el dolor del exilio. Expresa el compromiso inquebrantable de los judíos de no olvidar a su ciudad santa, incluso en los momentos más difíciles, y clama por justicia divina contra los enemigos de Israel.
Este salmo nos invita a recordar nuestras raíces espirituales, a mantener la esperanza en la redención futura y a nunca perder el vínculo con Yerushalayim, nuestra eterna capital espiritual.
