Salmo 125
El Salmo 125 es una poderosa afirmación de la confianza en Dios como protector. Aprende cómo la fe en Hashem brinda estabilidad y protección inquebrantable, como los montes que rodean a Jerusalén.
1 Canción de los escalones. Los que confían en Hashem son como el monte Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre.
2 Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Hashem está alrededor de Su pueblo desde ahora y para siempre.
3 Porque no reposará el cetro de la impiedad sobre la heredad de los justos, no sea que los justos extiendan sus manos hacia la iniquidad.
4 Haz bien, Hashem, a los buenos, y a los rectos de corazón.
5 Mas a los que se desvían por caminos torcidos, Hashem los llevará con los que hacen iniquidad. ¡Shalom sobre Israel!
Libro 5 ✡️ Día Shabat ✡️ Día 27 del mes
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✡️Salmo 125 Comentarios✡️
Resumen del Salmo 125
El Salmo 125 es un cántico de confianza en la protección divina. Comienza comparando a aquellos que confían en Dios con el monte Sión, firme e inamovible. Al igual que los montes que rodean a Jerusalén, Hashem rodea a Su pueblo y lo protege perpetuamente. El salmo también asegura que la maldad no prevalecerá sobre la heredad de los justos, pidiendo que Dios haga el bien a los rectos de corazón. Finalmente, se menciona que aquellos que se desvían hacia el mal serán llevados a juicio junto con los malhechores, terminando con una bendición de paz sobre Israel.
Puntos importantes del Salmo 125
- Confianza inquebrantable en Dios: El salmo describe a aquellos que confían en Hashem como inamovibles, comparándolos con el monte Sión, que es eterno y firme (versículo 1).
- Dios protege a Su pueblo: La protección de Dios es comparada con los montes que rodean Jerusalén, una imagen de seguridad constante para los justos (versículo 2).
- La maldad no prevalece: El salmo asegura que el «cetro de la impiedad» no dominará para siempre sobre la herencia de los justos, protegiéndolos del mal (versículo 3).
- Recompensa para los buenos, castigo para los malvados: Hashem premia a los rectos de corazón, pero aquellos que se desvían hacia la iniquidad recibirán su castigo junto con los malvados (versículos 4-5).
Comentarios de los Sabios sobre el Salmo 125
Rashi:
- «Los que confían en Hashem son como el monte Sión» (v. 1): Rashi explica que la confianza en Dios otorga a las personas una estabilidad inquebrantable, como el monte Sión que no puede ser sacudido. Los que confían en Hashem están protegidos de cualquier perturbación o amenaza duradera.
Ibn Ezra:
- «Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella» (v. 2): Ibn Ezra comenta que esta imagen refuerza la idea de la protección divina que rodea a los justos. Así como los montes protegen físicamente a Jerusalén, Dios rodea a Su pueblo con una defensa espiritual impenetrable.
Radak:
- «No reposará el cetro de la impiedad» (v. 3): Radak señala que esta promesa asegura que los malvados no tendrán control permanente sobre los justos. Dios garantiza que los justos no sean dominados por la maldad, evitando que se corrompan o caigan en la iniquidad.
Malbim:
- «Haz bien a los buenos» (v. 4): Malbim interpreta este versículo como una petición de recompensa divina para aquellos que no solo son justos en sus acciones, sino también rectos de corazón, indicando que Dios juzga tanto el comportamiento externo como las intenciones internas.
Comentarios rabínicos sobre el Salmo 125
- Talmud Bavli, Pesajim 87a: El Talmud cita este salmo en el contexto de la permanencia de la protección divina sobre Israel. Se enseña que, al igual que los montes protegen a Jerusalén, Dios protege a Israel de las influencias externas y garantiza su supervivencia a lo largo de la historia.
- Midrash Tehilim 125: El Midrash resalta que la comparación de los justos con el monte Sión no solo implica estabilidad, sino también una conexión inquebrantable con la santidad. Aquellos que confían en Dios están espiritualmente elevados y protegidos como el monte donde se encuentra el Templo.
Simbolismo cabalístico en el Salmo 125
En la Cabalá, el Salmo 125 se relaciona con el concepto de la protección divina que emana de las sefirot superiores, especialmente Yesod (fundamento), que representa la estabilidad y el flujo continuo de bondad divina hacia el mundo. La imagen de los montes que rodean a Jerusalén también se asocia con la sefirá de Maljut (reino), que simboliza el gobierno divino en la tierra y la protección que Dios ofrece a Su pueblo.
El «cetro de la impiedad» es visto en términos cabalísticos como una representación del Sitra Ajra (el lado negativo), que busca dominar a los justos. Sin embargo, la promesa de que este cetro no reposará para siempre sobre los justos refleja la victoria final de la luz divina sobre las fuerzas de la oscuridad.
Relación histórica del Salmo 125 con la Torá y el Tanaj
El Salmo 125 tiene una profunda conexión con la relación entre Dios y Su pueblo, tal como se describe en varios episodios del Tanaj. En Deuteronomio 33:27, se menciona cómo «el Dios eterno es tu refugio, y debajo están los brazos eternos», lo que resalta la idea de que Dios es un protector constante para Israel.
La imagen de los montes que rodean Jerusalén también evoca la protección que Dios prometió a los israelitas cuando los llevó a la Tierra Prometida. Jerusalén, como ciudad sagrada y centro espiritual, siempre ha sido vista como un lugar bajo la protección especial de Dios, lo cual se refleja en este salmo.
Costumbres y usos asociados al Salmo 125
El Salmo 125 es parte de los Shir HaMa’alot (Cánticos de las Subidas) y se recita en varios contextos, especialmente durante momentos en los que se busca la protección divina. Es común recitar este salmo cuando se reza por la seguridad de Israel y de Jerusalén, especialmente en tiempos de conflicto o peligro.
También se recita en contextos personales cuando se busca estabilidad espiritual y emocional, pidiendo la intervención divina para protegerse de influencias negativas o situaciones de peligro. Al expresar confianza en Dios como el protector inquebrantable, este salmo proporciona consuelo y fortaleza a quienes enfrentan desafíos.
Lecciones del Salmo 125 para la vida práctica
- Confianza en Dios como protector: El Salmo 125 nos enseña que la verdadera estabilidad y seguridad provienen de la confianza en Dios. Aquellos que confían en Hashem, como el monte Sión, no serán movidos por las dificultades o amenazas externas.
- Protección espiritual continua: La imagen de Dios rodeando a Su pueblo como los montes alrededor de Jerusalén nos recuerda que, incluso cuando no somos conscientes de ello, estamos constantemente bajo la protección divina.
- Justicia divina sobre los malvados: El salmo asegura que los malvados no prevalecerán sobre los justos. Aunque los malvados puedan tener poder temporal, su dominio no será permanente, y los justos siempre estarán bajo la protección de Dios.
- Recompensa para los rectos de corazón: La recompensa divina no solo se basa en las acciones visibles, sino también en la pureza de las intenciones. Dios recompensa a aquellos que no solo hacen el bien, sino que también tienen un corazón recto y sincero.
Conclusión
El Salmo 125 es un poderoso recordatorio de la estabilidad y seguridad que ofrece la confianza en Dios. Al igual que el monte Sión, quienes confían en Hashem permanecen inamovibles ante las dificultades, sabiendo que Dios los rodea y los protege como los montes alrededor de Jerusalén. Este salmo refuerza la fe en la justicia divina, asegurando que los malvados no prevalecerán y que aquellos con un corazón recto recibirán la recompensa de Dios. Al recitar este salmo, nos fortalecemos en nuestra confianza en Hashem y en Su protección inquebrantable.
