Salmo 122

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✡️Salmo 122 Comentarios✡️

Resumen del Salmo 122

El Salmo 122 es un cántico de alegría por la ciudad de Jerusalén, un lugar de unidad y santidad. El salmista expresa su emoción al llegar a la ciudad y describe a Jerusalén como un centro espiritual y de justicia. En ella se reúnen las tribus de Israel para alabar a Dios y recibir Su juicio justo. El salmo hace un llamado a orar por la paz y prosperidad de Jerusalén, resaltando que su bienestar afecta a todos los que la aman y buscan su bien. El salmo termina con una oración por la paz y prosperidad de la ciudad, no solo por amor a la ciudad en sí, sino por el amor a la casa de Dios que está en ella.


Puntos importantes del Salmo 122

  1. Alegría por Jerusalén: El salmo comienza con una expresión de alegría al pensar en ir a la casa de Dios en Jerusalén, destacando su importancia espiritual y centralidad en el culto divino (versículos 1-2).
  2. Unidad de Jerusalén: Jerusalén es descrita como una ciudad «bien unida», lo que puede simbolizar la unidad del pueblo de Israel y su cohesión espiritual en la ciudad sagrada (versículo 3).
  3. Lugar de justicia: Jerusalén es también un lugar donde se establecen los tronos de juicio y se administran las decisiones de la casa de David, representando la justicia divina (versículo 5).
  4. Oración por la paz de Jerusalén: El salmo exhorta a orar por la paz de la ciudad, afirmando que aquellos que aman a Jerusalén y buscan su bienestar prosperarán (versículos 6-9).

Comentarios de los Sabios sobre el Salmo 122

Rashi:

  • «Vamos a la casa de Hashem» (v. 1): Rashi comenta que esta frase refleja la alegría de los israelitas que subían en peregrinación a Jerusalén durante las festividades, cuando el pueblo iba al Templo para ofrecer sacrificios y alabar a Dios.

Ibn Ezra:

  • «Jerusalén… bien unida entre sí» (v. 3): Ibn Ezra explica que la unidad de Jerusalén es tanto física como espiritual. Físicamente, sus edificios están unidos, y espiritualmente, el pueblo que vive en la ciudad y que peregrina hacia ella se une en su devoción a Dios.

Radak:

  • «Pedid por la paz de Jerusalén» (v. 6): Radak señala que la paz en Jerusalén es clave para la prosperidad de toda la nación. El bienestar espiritual y material de Israel depende de la paz en la ciudad santa, que es el centro de la presencia divina.

Malbim:

  • «Porque allá están las sillas del juicio» (v. 5): Malbim enfatiza que Jerusalén no solo es el centro religioso, sino también el lugar donde la justicia se administra. El trono de David en Jerusalén simboliza la implementación de la justicia divina en la tierra.

Comentarios rabínicos sobre el Salmo 122

  • Talmud Bavli, Berajot 63a: El Talmud utiliza el versículo «Pedid por la paz de Jerusalén» para subrayar la importancia de orar por la paz y bienestar de Jerusalén, enseñando que la paz en la ciudad trae paz al mundo entero.
  • Midrash Tehilim 122: El Midrash señala que la mención de «las tribus de Hashem» subiendo a Jerusalén (v. 4) es una referencia a la unidad de todas las tribus de Israel, que se reunían tres veces al año en la ciudad santa para celebrar las festividades y mostrar su lealtad a Dios.

Simbolismo cabalístico en el Salmo 122

En la Cabalá, Jerusalén es vista como un punto de conexión entre el mundo físico y los mundos espirituales superiores. La unidad de la ciudad mencionada en el versículo 3 refleja la sefirá de Maljut (reino), que unifica todas las emanaciones divinas y las manifiesta en la tierra. La paz en Jerusalén está conectada con la sefirá de Jesed (misericordia), que fluye desde los niveles superiores para traer armonía y prosperidad.

Orar por la paz de Jerusalén simboliza la intención de unificar los aspectos divinos en nuestro mundo, asegurando que la presencia de Dios continúe fluyendo en el plano físico a través de la ciudad santa. La prosperidad y la paz que se mencionan en los versículos finales reflejan la armonía que surge cuando Yesod (fundamento) está en equilibrio, trayendo estabilidad y bendición.


Relación histórica del Salmo 122 con la Torá y el Tanaj

El Salmo 122 refleja las antiguas peregrinaciones a Jerusalén, cuando las tribus de Israel ascendían a la ciudad para celebrar las festividades. En Deuteronomio 16:16, la Torá ordena que tres veces al año, en Pesaj, Shavuot y Sucot, los varones de Israel debían aparecer delante de Dios en el lugar que Él eligiera, lo cual es una referencia a Jerusalén y el Templo.

Este salmo también tiene resonancias con los profetas, como en Isaías 2:3, donde se dice: «Y vendrán muchos pueblos, y dirán: ‘Venid, subamos al monte de Hashem, a la casa del Dios de Jacob; Él nos enseñará Sus caminos, y caminaremos por Sus sendas.’ Porque de Sión saldrá la Torá, y de Jerusalén la palabra de Hashem.»


Costumbres y usos asociados al Salmo 122

El Salmo 122 es recitado por muchas personas cuando oran por la paz de Jerusalén, especialmente en el contexto de oraciones diarias o durante el Shabat. También es común recitarlo durante festividades como Sucot y Pesaj, cuando se recuerda la importancia de la ciudad santa como lugar de unidad y encuentro para el pueblo de Israel.

En ocasiones de alegría o agradecimiento por la paz en Israel, este salmo es apropiado para recitarse como expresión de gratitud y como súplica por la prosperidad continua de Jerusalén. Se utiliza también en servicios especiales en sinagogas cuando se reza por la paz en Jerusalén o en el Estado de Israel.


Lecciones del Salmo 122 para la vida práctica

  1. Alegría en la espiritualidad: El salmo nos recuerda que la espiritualidad y el acercarse a Dios deben ser motivo de alegría. Así como el salmista se alegró al subir a Jerusalén, también nosotros debemos encontrar gozo en nuestras prácticas religiosas.
  2. Unidad y paz: El salmo destaca la importancia de la unidad, tanto a nivel comunitario como espiritual. Nos enseña que la paz en nuestras comunidades y entre las naciones es esencial para el bienestar de todos.
  3. Orar por Jerusalén: Este salmo nos exhorta a orar constantemente por la paz y prosperidad de Jerusalén. Al hacerlo, no solo buscamos el bienestar de la ciudad, sino también la paz y la estabilidad de todo el mundo.
  4. Justicia divina: Jerusalén es descrita como un centro de justicia, lo que nos recuerda que la verdadera paz y prosperidad están ligadas a la justicia. Debemos trabajar para que nuestras sociedades se rijan por principios justos y equitativos.

Conclusión

El Salmo 122 nos invita a celebrar a Jerusalén como el centro espiritual y el lugar de unidad para el pueblo de Israel. Al orar por su paz y prosperidad, también estamos buscando la paz para todo el mundo. Este salmo nos recuerda que la justicia, la unidad y la espiritualidad son los pilares sobre los que se construye una sociedad fuerte y próspera. Al aplicar sus enseñanzas en nuestra vida diaria, podemos contribuir a un mundo más pacífico y lleno de armonía.