Salmo 121
El Salmo 121 es una oración de protección divina. Conocido por su mensaje de confianza en Dios como guardián incansable, descubre cómo este salmo nos asegura que Dios cuida de nosotros día y noche.
1 Canción para los escalones. Alzaré mis ojos a los montes, ¿De dónde vendrá mi ayuda?
2 Mi ayuda viene de Hashem, que hizo los cielos y la tierra.
3 No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el guardián de Israel.
5 Hashem es tu guardador; Hashem es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te herirá de día, ni la luna de noche.
7 Hashem te guardará de todo mal; Él guardará tu alma.
8 Hashem guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Libro 5 ✡️ Día Shabat ✡️ Día 27 del mes
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✡️Salmo 121 Comentarios✡️
Resumen del Salmo 121
El Salmo 121 es un canto de confianza y seguridad en la protección constante de Dios. El salmista comienza expresando una reflexión sobre de dónde proviene su ayuda, para luego afirmar con certeza que su auxilio viene de Dios, el Creador de los cielos y la tierra. El salmo describe cómo Dios cuida de su pueblo día y noche, sin descanso ni somnolencia. Hashem es presentado como el protector incansable, que guarda tanto el cuerpo como el alma de los peligros físicos y espirituales. La imagen de Dios como sombra a la derecha del salmista resalta la cercanía y constante presencia divina. Finalmente, el salmo concluye con la afirmación de que Dios cuida cada paso del salmista, desde su salida hasta su entrada, por siempre.
Puntos importantes del Salmo 121
- Confianza total en Dios: El salmo enfatiza que nuestra ayuda no proviene de los seres humanos o las fuerzas de la naturaleza, sino directamente de Hashem, el Creador del universo (versículos 1-2).
- Dios no se cansa ni duerme: Se destaca que Dios es un guardián incansable, que vigila continuamente sobre Israel y no permite que el peligro nos alcance sin Su intervención (versículos 3-4).
- Protección total: Hashem protege tanto en el día como en la noche, asegurando la integridad del alma y del cuerpo frente a cualquier tipo de mal o peligro (versículos 5-7).
- Cuidado constante: Dios guarda cada paso de nuestras vidas, desde nuestras salidas hasta nuestras entradas, de forma perpetua (versículo 8).
Comentarios de los Sabios sobre el Salmo 121
Rashi:
- «Alzaré mis ojos a los montes» (v. 1): Rashi explica que los montes representan a los patriarcas, quienes en su rectitud buscaron siempre la ayuda de Dios. El salmista reflexiona que, al igual que los patriarcas, su única fuente de ayuda y redención viene de Hashem.
Ibn Ezra:
- «Mi ayuda viene de Hashem» (v. 2): Ibn Ezra señala que el salmista aclara que su confianza no está puesta en las fuerzas naturales, sino en Dios, quien creó el cielo y la tierra, demostrando que Él tiene poder sobre todas las cosas.
Radak:
- «No se dormirá el que te guarda» (v. 3): Radak comenta que esta afirmación es para consolar al salmista y asegurarle que Dios nunca descansa en su misión de protegerlo. Dios es un guardián que siempre está atento a las necesidades de Su pueblo.
Malbim:
- «Hashem guardará tu salida y tu entrada» (v. 8): Malbim interpreta que esto significa que Dios protege tanto los inicios como los finales de nuestras acciones, asegurando que en todos los aspectos de nuestras vidas estamos bajo Su cuidado.
Comentarios rabínicos sobre el Salmo 121
- Talmud Bavli, Berajot 60b: El Talmud utiliza el versículo «Hashem es tu sombra a tu mano derecha» para ilustrar que así como una sombra sigue a su dueño, de la misma manera Dios está siempre presente para proteger y guiar a la persona, especialmente en momentos de peligro o incertidumbre.
- Midrash Tehilim 121: El Midrash señala que este salmo se refiere no solo a la protección física, sino también espiritual. La frase «Él guardará tu alma» (v. 7) indica que Dios no solo protege al individuo de los males visibles, sino también de aquellos invisibles, como las tentaciones o los pensamientos negativos.
Simbolismo cabalístico en el Salmo 121
En la Cabalá, el Salmo 121 se asocia con la protección que proviene de las sefirot superiores, especialmente Yesod (fundamento), que conecta el flujo divino desde las sefirot superiores hacia el mundo físico. La imagen de Dios como la «sombra» a la derecha del individuo refleja el constante acompañamiento y protección que Dios otorga a través de esta sefirá, que es la base que sostiene la vida y la existencia.
El versículo «Hashem guardará tu salida y tu entrada» (v. 8) también tiene resonancias cabalísticas, ya que la entrada y la salida pueden simbolizar el ciclo de la vida y la muerte, indicando que Dios protege al alma tanto en este mundo como en el mundo venidero.
Relación histórica del Salmo 121 con la Torá y el Tanaj
El Salmo 121 se relaciona con la travesía de los israelitas en el desierto, donde experimentaron la protección constante de Dios en medio de los peligros del desierto. En Éxodo 13:21, se menciona cómo Hashem los guió de día con una columna de nube y de noche con una columna de fuego, lo que refleja la idea de que «el sol no te herirá de día, ni la luna de noche» (v. 6).
Este salmo también refleja la confianza de los patriarcas, como Abraham, quien alzó sus ojos a los cielos buscando la guía de Dios (Génesis 15:5), y Jacob, quien experimentó la protección divina en sus viajes (Génesis 28:15), mostrando la constante vigilancia de Dios sobre Su pueblo.
Costumbres y usos asociados al Salmo 121
El Salmo 121 se recita comúnmente en momentos de viaje o cuando se busca la protección divina. Es tradicional recitarlo antes de emprender un viaje, pidiendo la protección de Hashem en el camino. También se utiliza en momentos de dificultad personal, cuando se busca consuelo y seguridad en la protección de Dios.
En los funerales, el salmo se recita a menudo para pedir que Dios guarde el alma del fallecido en su «entrada» al mundo venidero, confiando en que así como Dios cuidó al individuo en vida, también lo hará en la muerte.
Lecciones del Salmo 121 para la vida práctica
- Confianza en la protección divina: El Salmo 121 nos enseña que Dios siempre está presente, cuidando de nosotros de manera constante y sin descanso. Esto nos alienta a confiar en Su protección, incluso en los momentos más inciertos.
- Dios como nuestro guardián incansable: Al resaltar que Dios no duerme ni descansa, el salmo nos invita a tener plena fe en que nunca estamos solos. Dios siempre está velando por nuestra seguridad.
- Protección en todas las circunstancias: Este salmo nos recuerda que la protección de Dios abarca todas las facetas de nuestra vida, desde los peligros visibles hasta los espirituales. Tanto nuestras salidas como nuestras entradas están bajo Su cuidado.
- Acompañamiento constante de Dios: El versículo «Hashem es tu sombra» nos enseña que Dios siempre está a nuestro lado, en cada momento, protegiéndonos y guiándonos en cada paso de nuestra vida.
Conclusión
El Salmo 121 es un cántico de confianza en la protección constante y amorosa de Dios. Nos asegura que Dios es un guardián incansable que cuida de nosotros en todo momento, tanto en los peligros físicos como espirituales. Al alzar nuestros ojos a Dios, encontramos la certeza de que, sin importar las circunstancias, Él siempre está presente para protegernos. Este salmo nos invita a vivir con confianza y fe, sabiendo que nuestras salidas y entradas están bajo la sombra protectora de Hashem, desde ahora y para siempre.
